domingo, 15 de mayo de 2011

El ojo de Gulliver

MAPAS DE LA MEMORIA: Liviana Leone, Mar Lozano y José Miguel Negro.

La presente edición de la obra "Mapas de la memoria" se ha realizado con motivo de Arts Libris 2011, Feria Internacional del libro de arte y el diseño, que se celebró del 14 al 17 de Abril en Arts Santa Mónica de Barcelona. Consta de 15 ejemplares puestos a la venta, 32 páginas, 20x20 cm., impresos en papel Superalfa de 300 gr., firmados y numerados por los autores del 1/15 al 15/15. Editado por Artágora S.L.


El ojo de Gulliver
  (o sobre mapas y otros lugares singulares)

Un mapa es una representación gráfica y métrica de una porción de territorio que generalmente sirve de guía. Un mapa puede contener tanta información que necesitaríamos años para recorrer físicamente cada uno de los espacios nombrados y, sin embargo, podemos guardarlo de un solo gesto en el interior de un bolsillo. Mundos, lugares, tiempos, plegados y envasados.
Un mapa es un riguroso y bello bonsái, el ojo de Gulliver descifrando el mundo de los liliputienses, el conejo blanco y su reloj de pulsera que incita a Alicia a seguir sus pasos hasta la madriguera, las estratificaciones en el interior de una cueva, el hatillo de cartas que encontré en un cajón cuando era pequeña, la sombra que genera un constante y detallado estudio topográfico.
Necesitamos de ellos para ubicarnos, para descifrar el mundo que nos rodea, para elegir un camino, para abandonarnos a nuestro gusto, para bañarnos de la memoria, para contar los pasos que se dieron en el pasado, para reconocernos ante el gran espejo denominado mundo y, lo más importante, para cambiar de dirección.
Cuenta Plinio que la hija de Butades de Sición, apenada por la marcha de su amado, dibujó el contorno de su sombra sobre la pared, y cómo su padre rellenó de arcilla hasta conformar un retrato duradero. ¿Acaso ese trazo sinuoso del perfil del amado no es un mapa de la ausencia y del deseo, que utilizó Butades para dar forma a su creación?
Butades eligió un camino, pero dentro de ese contorno se hallaban una multitud de posibilidades, de recorridos, de formas en potencia de dar vida a una emoción diferente, como las infinitas cadencias de una voz.
Cuando el artista se despreocupó por la verosimilitud del objeto artístico, se interrogó por las estrategias de representación, por la semiótica que sostiene el lenguaje, por el modo en el que su ojo percibe la realidad. Y descubrió que el mundo no sólo se podía representar dentro de un teatro de marionetas; sino que entendiendo y manipulando el sistema de los hilos, podía cambiar la realidad de lo representado.
Muchos estudios de artista son verdaderos mapas sobre su obra. Vertederos de sus emociones, cajones de sastre de los miedos, radiografías de sus deseos, huellas de sí mismo y de sus obras. El lugar de trabajo de Piet Mondrian en París, como podemos ver en fotografías y documentos, era una coherente y lógica prolongación de sus cuadros y, por el contrario, el estudio de Francis Bacon en Londres estaba formado por los desechos, lo sobrante de sus obras que arrojaba como los restos de una gran bacanal.
Los gestos son muy importantes en los mapas de artista. Gestos que conforman las huellas dactilares de su modo de concebir las cosas, de mirar el mundo, de relacionarse con su entorno, de hacer elecciones, de moverse, de desnudarse y, sobre todo, de ubicarse en él.
Con el presente libro queremos compartir tres propuestas de mapas de artista diferentes. Mapas que son lupa de una pequeña porción de mundo, la del artista y, también, pequeños y modestos hitos dentro del gran entramado que es la creación artística. 

Mar Lozano
Introducción del libro de artista Mapas de la memoria