lunes, 20 de julio de 2009

Libro: Desde la cueva (4) Fragmento

(Partes de una cueva)

3. El círculo.

(Un círculo es la huella de un laberinto escondido, el fugaz aleteo de un ave que busca su destino, la sombra de la noche mordiéndose la cola o, en su envés, el reflejo elástico e incandescente del día que se curva en actitud reverente.)

Dentro de mi cueva hay un círculo. Lo descubrí un día que extravié las llaves y no pude abrir la puerta; entonces, ansiosa y angustiada, miré por la mirilla. Sobre el suelo divisé el dibujo a tiza de un círculo rojo, me quedé extasiada. 

A la mañana siguiente anduve sobre los pasos del día anterior hasta el interior de una farmacia, donde una amable y aburrida señora extrajo un manojo de llaves de un cajón y me lo tendió con cierta precaución como si estuviese vendiendo un medicamento sin receta. 

Con el fármaco aliviador de perdidas en la mano me dirigí de nuevo a la cueva, abrí la puerta y descendí la escalera. Ni rastro del círculo rojo. 

En ciertos momentos y desde el dormitorio creo verlo, pero cuando parpadeo se diluye como un fantasma bajo un haz de luz; en cambio, en otras ocasiones, lo siento bajo mis pies cuando camino de una lado a otro de la cueva.

(El círculo quema la planta de los pies y bajo su influjo danzo en un tiempo que se expande y se contrae al ritmo de la música. Es un iris invertido, un agujero negro que late escondido en la tierra, la huella laberíntica de paraísos que duermen y de vez en cuando despiertan.)

marlo (de puntillas)