martes, 7 de septiembre de 2010

Y el loco miró al cuerdo...

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Temo a la locura tanto como a la cordura, porque el extremo siempre desea su contrario y en algún momento lo hallará.
El loco, con el tiempo, se vestirá de los ropajes del cuerdo; y el cuerdo, cuando se desnude, se encontrará cara a cara con su locura.

El loco dijo: No tengo pies.
El cuerdo respondió: No importa, usa zapatos.

Afirman que el loco como el niño siempre dicen la verdad, pero no es cierto. El loco miente a los oídos del cuerdo; y el cuerdo, esconde en su mano lo que sabe que es verdad.

El loco se comió una mariposa porque deseaba volar.
El cuerdo se compró un cazamariposas.

El loco se dirige con palabras educadas a su imagen reflejada en el espejo, y se apena porque el mundo ha dejado de hablarle.
El cuerdo se entristece al observar su rostro en el espejo, pero, cada mañana, se afana en afeitar con precisión su mudez.

El loco, descalzo, increpó al cuerdo en medio de la calle.
El cuerdo se quitó los zapatos y se los arrojó.


(Marlo midiendo extremos)

2 comentarios:

  1. Interesante

    Te invito a visitar mi blog

    http://desvandehaikus.blogspot.com/

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  2. Fino hilo el que separa cordura y locura. A veces dudamos quien es quien. Saludos

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